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Y en este cruce del camino, ¿PARA DÓNDE VA LA MISIÓN CULTURA?

Y en este cruce del camino,

¿PARA DÓNDE VA LA MISIÓN CULTURA?

 

                Mi amigo Simón, INVENTEMOS, aunque erremos.  Y el hecho de que un Ministerio acogiera la metodología del CEPAP y la ofreciera en propuesta de municipalización de la educación superior por todos los rincones del país, ciertamente, fue un acto arriesgado de INVENCIÓN.

                Así hizo en el año 2005 el Ministerio de la Cultura en convenio con la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR).  Y, entre los dos, asumieron toda una propuesta formativa a lo largo y ancho del país.  Un propuesta que INVENTABA nuevas formas de inscripción (en Asambleas Comunitarias), nuevos salones (las comunidades), nuevos libros de texto (las autobiografías, los proyectos de desarrollo socio-comunitario), nuevos educadores/as (la comunidad, su historia, el Equipo de Sistematización, un facilitador/a) y nuevos estudiantes (activadoras/es).   E INVENTANDO dieron Vida a toda una estructura organizativa y de gestión capaz de responder a este deseo que formaba parte de las entrañas del pueblo.

                Sí, el deseo de reconocer saberes encerrados en historias cotidianas y simples; el deseo de crecer y formarnos desde las mismas necesidades y propuestas de nuestra comunidad; el deseo de CONOCERNOS para conocer la historia, los pueblos, la Vida.  Todo ese deseo formaba parte de las entrañas del pueblo, estaba en su corazón como latido inconcluso.  Hace más de 30 años alguien lo supo leer y creó el Centro de Experimentación para el Aprendizaje Permanente (CEPAP) al interior de la UNESR.  Y hace 5 años todo un Ministerio en revolución se avocó a dar Vida y cauce a ese deseo, INVENTÓ.

                E INVENTAR es crear, es proponer, es organizar.  INVENTAR es sentir la realidad y darle respuesta concreta, rápida, eficaz.  No se podía esperar, ese era el momento de la Misión Cultura.  Y nació.

Una Misión en rigurosa sintonía con los postulados de la Educación Popular.  Digamos rápidamente que la Educación Popular tiene tres pilares fundamentales que la Misión Cultura asumió sin dudarlo:

Opción incuestionable por el pueblo excluido y empobrecido como lugar DESDE donde crecer, conocer y aprender a amar

Con una clara intencionalidad de transformación de la realidad, de quiebre de estructuras de injusticia y opresión a favor de una organización popular en sensibilidad social e igualdad

Tomando como punto de partida la experiencia: la experiencia como fuente de conocimiento, como lugar de crecimiento.

En este sentido, la Misión Cultura, y los todos los que participamos en ella, se asume como un proceso de crecimiento en PARTICIPACIÓN Y PROTAGONISMO.  Y puesto que la participación y el protagonismo no se decretan, sino que se viven, la Misión se convierte en un espacio especial para esta vivencia.  Un espacio que va a encontrar los mismos contratiempos, dificultades, oposiciones, contradicciones y logros que el proceso político de participación y protagonismo que vive el país hace ya 10 años.   Un espacio que va a enfrentar esos obstáculos analizándolos y con propuestas concretas de superación.

Participación y protagonismo en el organigrama de gestión de la Misión: un organigrama no para cumplir funciones sino para responder a una realidad

 

Participación y protagonismo en las relaciones al interior de la Misión: relaciones de interdependencia que no jerarquía de poderes; relaciones de construcción colectiva que no construcción oficina; relaciones constantes de análisis de la realidad y respuesta conjunta a la misma que no apego a modelos establecidos.

 

Participación y protagonismo en los procesos de aprendizaje, de forma tal que cada activador/a de la Misión Cultura ha de asumir su propio proceso de aprendizaje y crecimiento: reconocer los conocimientos encerrados en su propia experiencia de vida y sus prácticas cotidianas, más que aprender los conocimientos dictados por un profesor; descubrir su propio crecimiento y proceso formativo junto a la comunidad de la que forma parte, junto a su Equipo de Sistematización, más que conformarse con plasmarlo en un examen y calificarlo en la abstracción de un aula; asumir la búsqueda de nuevos conocimientos y la proposición de nuevos procesos de crecimiento, más que estancarse en “el saber licenciado”.

¿Acaso estos procesos son fáciles? ¿acaso la historia venezolana nos ha enseñado a vivir como protagonistas de nuestra propia vida y sus propuestas políticas, económicas, culturales? ¿acaso no es un desafío la gestión colectiva de la educación o la propiedad social del conocimiento o la nueva geometría del poder de transformación?

INVENTEMOS, Simón, aunque erremos.

Durante estos años de Vida de la Misión Cultura hemos cometido muchos errores, sí.  A veces hasta nos hemos desviado de nuestras propias convicciones.  Durante estos años hemos crecido mucho y hemos seguido soñando: cada vez más profundo, cada vez más impulsados por los pequeños logros de cada experiencia.

Hoy, el camino nos ofrece un cruce y, con él, una elección, una toma de postura, una decisión de gran trascendencia.  Y realmente pareciera que estamos paralizando un proyecto valioso, estamos rechazando una propuesta única en el país, estamos dejando de lado todo un proceso de crecimiento colectivo con muchos hombres y mujeres embarcadas en él.  Y me duele.   No voy a buscar culpables, probablemente culpables somos todos los que hemos participado en esta Misión y no hemos sido capaces de hacerla más coherente, más clara, para todos aquellos que no la ven con claridad, que no la valoran como espacio de crecimiento, aprendizaje, formación, conocimiento.  No voy a buscar culpables.  Pero si la dejamos perder, ahí sí estaríamos, una vez más, culpando al pueblo de nuestros propios errores -porque les aseguro que fue PUEBLO quien echó pa`lante este sueño- y haciéndole pagar las consecuencias: “no te das cuenta que no sirves para gestionar propuestas, para educarte a ti mismo, para lograr tus metas”, “no te das cuenta que la gestión colectiva no sirve, que el conocimiento ya está descubierto, que el poder ha de ser de unos pocos”.

Hemos cometido errores, sí, muchos, pero INVENTEMOS, aunque erremos.  Reconozcamos un proyecto valioso que tenemos entre manos y que podemos evaluar juntos, analizar y REINVENTAR con nuevo ímpetu y con la misma convicción con la que nació.

                No caigamos en la tentación de evaluar la Misión Cultura (o cualquier otra) con criterios que no le son propios.  ¿Acaso en 200 años de formación tradicional hemos logrado profesionales para la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de justicia en la  distribución de los recursos, la mayor suma de cuidado de la tierra que nos da Vida, la mayor suma de dignidad?

                Evaluemos a la Misión Cultura, sí, con criterios de un pueblo creciendo, con criterios de revolución: de un pueblo buscado su propio modelo de convivencia, de un pueblo creando su propio pacto social.  Evaluémosla con criterios de quien crea y busca cómo ir mejorando, perfeccionando su propuesta, su sueño.                 Que la evaluación sea una oportunidad para crecer y no el juicio final.  ¿Acaso no nos podemos permitir una etapa de debate profundo y colectivo y de “clara-oscura realidad” antes  de  reconocer la claridad y contundencia de la obra revolucionaria?

“O inventamos, o erramos”

Simón Rodríguez

 

 

 

 

María Fernanda Vacas Navarro

Estado Sucre, diciembre 2010

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E
<br /> María, nuevamente tus palabras tocan profundamente y obligan la reflexión, tienes razón no podemos dejar caer esa iniciativa; estamos en revolución pero esperamos que otros hagan lo que nos<br /> corresponde. Necesito hablar con ustedes: por lo menos contigo y con argenis a ver como actuamos para ayudar. Llamenme, no se sorprendan si me hacerco a ustedes por ahora FELIZ AÑO.<br /> <br /> <br />
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