OPTICA MUNDIAL Entre guerras y guerritas…. Nadie puede ignorar que el deporte favorito de los seres humanos –y lo digo ahora mismo cuando acá parece que el favoritismo de los aficionados venezolanos abandona el beisbol yanqui para reemplazarlo con el futbol británico- ha sido desde tiempos inmemoriales el empleo de unas armas para matar a otros de sus semejantes. Es lo que se ha conocido con el nombre de guerra, librada entre hombres con cualquier pretexto y por lo general en sitios un tanto apartados, denominados a partir de cierta época “más civilizada” como campos de batalla. Así la guerra era vista como parte de la vida normal de los pueblos, y los vencedores se consagraban en la historia como grandes hombres. Pero llegamos al siglo XX y las guerras empezaron a cambiar de significado, adquiriendo poco a poco connotaciones abiertamente criminales, al punto de llegar a ser inadmisibles en el marco de las relaciones internacionales. De allí que en el novedoso Derecho Internacional Público, consagrado en 1945 con la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a raíz de la criminal II Guerra Mundial, en toda acción de guerra debe indagarse sobre el causante para ser castigado como país agresor. Lo cierto es, sin embargo, que todo este aparataje jurídico ha resultado insuficiente para evitar las acciones de guerra, tanto entre países de los considerados como subdesarrollados, que como es sabido son la gran mayoría de los países existentes en el mundo actual, como las agresiones de parte de alguna gran potencia contra alguno de los llamados subdesarrollados. Y esto ha sido bastantes veces pese a la existencia de la ONU, incluso con casos de guerras realmente grandes, como fue el caso de Vietnam, país que tuvo que sufrir durante tres décadas toda forma de guerra. Sus agresores lo fueron primero Francia y después Estados Unidos –a quienes derrotó el pueblo vietnamita- sin que la ONU hiciera nada al respecto. Se comprende, por lo tanto, que haya surgido por todas partes un cada día más evidente pesimismo en cuanto al papel de la ONU como organismo guardián de la paz entre los pueblos. Primero, y esto es evidente, por su incapacidad para evitar las agresiones de los imperialistas yanquis, en cualquier rincón del mundo que se les antoje, y luego por la escasa atención que presta a todo el decisivo problema del armamentismo. Lo que ciertamente ha introducido algún freno a la posibilidad de una guerra entre las grandes potencias, sin duda alguna, son las armas nucleares. Después que Estados Unidos lanzó en 1945 contra Japón dos bombas atómicas -siendo hasta hoy el único país que ha empleado esa clase de armas- el panorama bélico ha sido bastante distinto. El “club nuclear” se ha ido ensanchando, con miembros no oficiales o secretos, como Israel y quizás de Irán, y este privilegio resulta chocante para el resto de los países. El siglo XXI ha comenzado con una tremenda crisis en todos los países donde impera el capitalismo, una crisis económica que ya engendra desesperación en las masas populares. Esto significa que hay serios peligros de guerras, con cualquier pretexto. Y es sabido que el siglo anterior estuvo todo cargado de guerras y guerritas…. P.S.- En recuerdo de un gran comunista.- Desde San Salvador nos llega información referente a un acto en homenaje recordatorio de aquel notable intelectual comunista salvadoreño, Jorge Arias Gómez (1923-2002), a quien conocimos con el nombre de Jaime Barrios, en Praga, cuando ambos trabajamos por varios años en la redacción de Revista Internacional y tuvimos una fraternal amistad. De su magnífico libro titulado Farabundo Martí, hizo acá en Venezuela una edición en 1983 mi hijo Alvaro Carrera, del Fondo Editorial “Carlos Aponte”, 168 págs. Jerónimo Carrera (Publicado en el semanario La Razón, N°808, en Caracas, domingo 4 de julio de 2010; el Diario Provincia de Cumaná y otras publicaciones que tengan a bien hacerlo.)