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Carta abierta Al Presidente Hugo Chávez a propósito del Poder Popular.
Por: Fernanda Vacas Fecha de publicación: 19/08/10.
APORREA.
Compartir Mi querido amigo Chávez: Amigo, compañero, presidente luchador, querido hermano. Hoy te acompañamos en el Aló Presidente, una vez más te acompañamos y vibramos contigo y tus frustraciones, y construimos contigo y tus intuiciones, y te encontramos en nuestro mismo proyecto y nuestro mismo sueño. ¡ No estás solo !! ¡¡ No estamos solas, no estamos solos !! Y por eso hemos celebrado los 10 años de Aló, Aló Pueblo. Sin embargo, tu propuesta sigue siendo audaz y arriesgada: quieres cambiar el esquema y una y otra vez nos desafías y nos preguntas en mil y un gestos: qué decimos cuando decimos Gobierno; quieres cambiar el marco de las relaciones y, más allá del servicio o el poder, propones relaciones creativas de búsqueda y crecimiento colectivo; quieres cambiar la gestión pública -ya de ministros, ya de coordinadores, ya de funcionarios de a pie- por una sensibilidad colectiva de implicación y compromiso; QUIERES CAMBIAR. Y sencillamente, aun no estamos dispuestos y dispuestas a cambiar y seguimos repitiendo modelos de gobierno que nos son ajenos, exógenos, importados; y seguimos repitiendo modelos de relaciones trilladas individualistas y excluyentes, mediadas por el éxito personal; y seguimos repitiendo modelos de gestión donde atender, escuchar, resolver no es prioritario. Me impresiona mucho cuando hablan por televisión o en los eventos del PSUV o en cualquier instancia sobre “el poder popular”, me impresionan las palabras al lado de las formas de actuar de los distintos organismos. Y, sí, es verdad que hace falta mucha formación y conciencia pero no tanto del pueblo sino de las instituciones, organismos e instancias del gobierno nacional, regional y municipal. Y es que el pueblo ha asumido la PARTICIPACIÓN Y EL PROTAGONISMO con mucha mayor conciencia y claridad que estas instancias. Pero el Ministerio del Poder Popular para las Comunas se permite hacer talleres y talleres de formación sociopolítica para las comunidades y los consejos comunales cuando se le están negando a esos mismos consejos los trámites de legalización, cuando se les exige una visita permanente y casi en ruego eterno en las instituciones donde quieren hacer alguna petición, reclamo o sugerencia, cuando ni se escucha ni se atienden las decisiones de una Asamblea y se propicia la división y el conflicto comunitario por falta de decisiones coherentes y a tiempo. ¿Quién esta necesitando formación? Me imagino un Ministro o Viceministro o concejal o diputado o gobernador o … como una persona capaz de descubrir cómo, por dónde y hacia dónde está dirigiendo el pueblo sus esfuerzos y su poder popular. Me lo imagino descubriendo y disfrutando enormemente de esos momentos, facilitando herramientas y espacios para que esos procesos se consoliden, se concreten, tengan éxito. Claro que, para ello, serían imprescindibles talleres de formación de los sentidos. La vista para observar realidades y no solo verlas y pasar por encima, como apuntabas hoy en el programa; el oído para escuchar los pasos de un pueblo caminando firme y contento; el tacto para estrechar la mano y los lazos con las comunidades en acción; el gusto de saberse entre la gente soñando, pensando, descubriendo; y el olfato para detectar a los manipuladores de siempre, a los que gritan palabras de cambio para perpetuar el sistema representativo y de unos pocos. Y ahora se llenan la boca con “el pueblo legislador”. Y empezaran a proponer estrategias para dar cauce a este “pueblo legislador” y, probablemente, la primera estrategia será formativa-organizativa. Pero, ¿acaso no han descubierto ya las leyes que el pueblo está dando? Resulta que en los tiempos y los espacios donde el pueblo intenta legislar, proponer, gestionar, ejecutar, no halla sino rechazo; resulta que a los equipos de trabajo que funcionan como tal, que tienen proyecto y visión colectiva, que tienen propuestas concretas para desarrollarse -ya sea un consejo comunal o una misión o un grupo organizado- se los ningunea, se los rechaza y juzga y además se convierten en objeto de un sutil trabajo de división y destrucción. El pueblo no quiere legislar según las estrategias y los espacios que permitan u ofrezcan bondadosamente los organismos competentes. El pueblo legisla, decide, propone, en sus propios espacios y en sus propias urgencias, en sus propios sueños y en su propia visión de país. Solo hay que descubrir e impulsar, reconocer y facilitar. Y dejar, de una vez por todas, de obligar al pueblo a arrodillarse para VIVIR, para ser escuchado, para ganar un mínimo espacio, no ya de participación, sino de dignidad: ¿Hasta cuándo los gobiernos regionales van a utilizar la figura de los contratados y los fijos como chantaje? ¿hasta cuándo los coordinadores de cualquier cosa van a evaluar los procesos con planillas y estadísticas que no reflejan realidades? ¿hasta cuándo la disciplina va a matar el debate y la creatividad en los equipos de trabajo? Todo esto son robos a nuestra dignidad y burlas al proyecto socialista de país en el que soñamos. Formémonos para descubrir y valorar, para facilitar e impulsar, para escuchar y tocar. En la medida en que los responsables de la gestión pública se concentren en esta actitud, encontraran un pueblo consciente, comprometido, entusiasmado y entregado. Cuanto más se concentren en dirigir, encontrarán un pueblo acrítico y apático. Hagan la prueba. La participación no se enseña, se experimenta. Y ahí crecemos. fernandavacas@gmail.com